domingo, 7 de marzo de 2010

SOBRE LA MAGIA DE LAS PALABRAS


Toda la familia está pendiente de aquella primera mágica palabra que pronunció el bebé.
La maestra de primer grado está embelesada con la primera palabra que logró leer o escribir su alumno.
Gracias a la magia de la palabra nos es posible intercambiar opiniones, experiencias y sentimientos.
Siempre he pensado con mucha pena en las personas agonizantes, no tanto por lo que puedan sufrir a causa del dolor físico, sino porque me resulta mucho más terrible pensar que teniendo necesidad de expresar algo no puedan comunicarlo a causa de haber perdido el don de la palabra.
Hay quienes hacen de la combinación de letras y palabras arte.
Hay quienes teniendo pocas palabras disponibles expresan maravillosos pensamientos.
Hay quienes hablan hasta por los codos sin comunicar mucho.
Hay quienes hasta con sus silencios logran expresar sentimientos.
A mí me fascina interpretar mensajes entre líneas, lo que dijeron o escribieron mis alumnos y decodificar qué quisieron expresar más allá de las palabras.
Las palabras tienen magia.
Leer-escribir-hablar-escuchar-acordar-interpretar-imaginar-inventar-recrear-disfrutar-fascinar.
La PALABRA es herramienta fundamental a la hora de comunicar, de conciliar y de apropiarnos de conocimientos y cultura, en definitiva de educar, que es nuestra tarea específica.
Que no nos falte la PALABRA, maravillosa manera de crecer permanentemente y mantenernos jóvenes, porque cuando dejemos de crecer comenzaremos a envejecer independientemente de nuestra edad cronológica.

miércoles, 3 de marzo de 2010

A LOS PADRES DE MIS ALUMNOS




Tu hijo es el mejor regalo que te ha brindado la vida.
Necesita que lo escuches aunque estés muy cansado, aunque el sueño te domine.
Abrázalo, dile AHORA lo mucho que lo quieres, aunque tengas mil cosas que hacer, aunque esté interrumpiendo tu trabajo, aunque tu tiempo sea oro. Justamente por eso, porque este tiempo ya no ha de regresar, aunque quieras pagar oro por ello.
Interésate por sus triunfos y sus fracasos, pregúntale cómo salieron hoy sus cosas.
Y no pienses que a los niños por ser niños siempre les va bien.
Hace poco un alumno me dijo:
"Seño, ¿usted cree que a los chicos nunca nos va mal? A nosotros también algunas veces nos va bien y otras mal".
Habla a menudo con él, haz que se sienta acompañado y apoyado. Él, igual que vos diariamente se enfrenta a la vida y debe sortear dificultades.
Trata de descubrir para qué es bueno, porque seguro que es el mejor en algo, si no es en el cálculo será en redacción o en lectura, quizá sea bueno pateando penales o atajándolos, inventando cuentos o chistes, patinando, actuando, jugando ajedrez, pintando o cantando, recortando, zapateando...
Estimúlalo ante el acierto, acéptalo ante el error. ¿O es que acaso no tenemos todos derecho a equivocarnos y aprender de nuestros propios errores?
Ámalo. Ámalo tal y como es, con sus defectos y sus virtudes, con sus aciertos y sus errores, con sus alegrías y sus silencios.
Porque necesita sentirse amado para crecer, y porque es un niño, como el niño que tú fuiste, como el niño que, si buscas bien, aún vive dentro tuyo.

Con cariño:
Nancy - La maestra de tu hijo.

sábado, 20 de febrero de 2010

COMPETENCIA Y CALIDEZ HUMANA


Poco a poco vamos dejando de hablar de aprendizaje como contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, vamos cambiando nuestra mirada, dejamos de referirnos al término saberes como cúmulo de contenidos académicos para hablar de COMPETENCIAS.
Formar estudiantes competentes, lograr que adquieran competencias, es decir saber y saber hacer. Saber para actuar. Para desenvolverse en la realidad, en un mundo que cambia vertiginosamente. Adaptarse a los permanentes cambios.
Para formar estudiantes competentes se necesitan maestros competentes. Empezar por casa. Es muy importante el profesionalismo docente, estudiar y actualizarse, y no es esto una novedad, creo que siempre los maestros hemos procurado aprender mientras enseñamos y guiamos a los educandos. Pero no debemos olvidar la CALIDEZ HUMANA.
La competencia y la calidez humana debieran ir siempre de la mano, y me parece que generalmente es así. Sería muy feo que a nuestro hijo lo tratara un profesional de de la educación o de la salud incompetente aunque amoroso, pero no sería muy lindo que le tocase uno capaz e inhumano.
Nunca olvidaré esa etapa de mi vida que marcó para siempre un antes y un después en nuestra familia, cuando a mi hijo recién nacido se le diagnosticó Hirschprung, y debía ser sometido a varias cirugías incluyendo colostomía (ano contra natura).
Siempre pienso que fuimos afortunados al dar con un equipo de profesioales competentes tanto en su profesión como con el trato hacia los pequeños pacientes y a sus padres, tan humanos, tan atentos a los dolores del cuerpo como a los del alma. De no haber sido así la hubiésemos pasado pésimo mi esposo y yo que debimos soportar largas esperas a las puertas del quirófano o de la U.T.I. pediátrica, y tal vez mi hijo hoy no estuviera haciendo su ingreso en la Universidad.
Ésto es válido siempre, ya sea en salud, en educación, en política…Capacidad y calidez humana. La falta de afecto puede llevar a la muerte también.
Del dolor se aprende. Y yo aprendí que un abrazo fuerte mitiga dolores insoportables.

lunes, 15 de febrero de 2010

SOBRE LA AUTOESTIMA


Cuando una persona tiene la autoestima alta es difícil que le hagan quedarse en el suelo abatido luego de una caída, porque esa persona cree en sí misma, en sus capacidades, en sus virtudes.
Pero está lleno de personas que no se creen capaces de enfrentar ciertos retos hasta tanto alguien desde fuera no logre convencerlo de que sí es capaz y le demuestre que cree y confía en él.
Y este es el lugar desde donde debe partir el buen maestro para ayudar a su discípulo a tomar las riendas de sus aprendizajes, el timón o los remos de sus vidas.
Creo que todos alguna vez en la vida hemos mirado algún desafío con temor, y si lo hemos podido enfrentar y superar ha sido en parte fruto de nuestro esfuerzo, tesón y optimismo, pero si buscamos mejor descubriremos que siempre alguien de nuestro entorno nos ha influenciado de manera positiva.
Lo he vivido y experimentado. Lo he visto en las personas que me rodean, con quienes comparto mi vida.
Me he esforzado por alentar a mis hijos en muchas ocasiones.
Lo he observado con frecuencia entre mis alumnos.
Unas pocas palabras suelen ser el remedio. Hay que saber encontrarlas, hay que "dar en la tecla". En ocasiones ni cuenta nos damos.
De allí mi gran deuda con mis padres.
Y de allí también mi admiración, respeto y cariño hacia algunos maestros que la vida me deparó.

martes, 20 de octubre de 2009

HOY PLANTAMOS ÁRBOLES

Lapachos

Hoy hemos salido de las aulas para plantar árboles.
Los alumnos de las dos divisiones de Sexto Grado, "A" y "B", juntamente con el Señor "Tito Luque", a cargo de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Marull, quien ha tenido la gentileza de invitarnos para protagonizar tan bonito evento, y las docentes a cargo de las dos divisiones de 6º Grado, Señorita Silvia y Señorita Nancy, quien suscribe.

Hemos caminado en armonía las seis o siete cuadras que separan la escuela de la Avenida Mariano Marull, de nuestro queridio pueblo y una vez allí nos hemos dedicado de lleno a la tarea de cortar los hilos, poner los terrones con mucha suavidad en los hoyos anteriormente cavados, colocar y alinear las estacas o tutores para que crezcan derechitos...(y allí me quedé pensando en ellos como árboles pequeños, y reflexionando sobre mi papel de tutor).
Luego cubrimos con tierra, resaca y finalmente aserrín.
Dio gusto, realmente, trabajar y ver trabajar a los niños con tanta alegría.

No se si ellos alcanzan, con sus pequeños once años de edad, a dimensionar el significado tan profundo de "plantar árboles".
No sé si tomaron conciencia de que esos lapachos tan delgaditos y frágiles, se convertirán en árboles al tiempo que ellos se conviertan en hombres y mujeres.

Por ahora me conformo con imaginar que cuando sean hombres y mujeres, y hayan forjado sus vidas tal vez lejos del pueblito que los viera nacer y crecer, pasen un día por estas calles y le comenten a sus hijos, con mucho orgullo: "Yo planté ese lapacho".

Le dejo a usted, querido lector, la libertad para imaginarse la mezcla de sensaciones y sentimientos que se suscitarán en éstos, nuestros alumnos de hoy, hombres y mujeres del mañana, cuando haya transcurrido la vida y corrido savia por años en los troncos de los retoños que hoy acaban de plantar.